Fundacion

Popayán, fue fundada el 13 de enero de 1537 por el conquistador español Sebastián de Belalcázar en el lugar que ocupaba el pueblo indígena del Cacique Payán. 

Meses antes en el mes de diciembre de 1536, el capitán Juan de Ampudia ocupo con sus soldados un sitio llamado la loma de El Azafate, un cerro ubicado en el valle de Pubenza hoy identificable por la notoria construcción de un Molino en su cima, encomendado por el mismo Sebastián Moyano (después apedillado de Belalcázar) desde la ciudad de Quito. Los soldados levantaron un campamento en las inmediaciones de la loma de El Azafate, al que denominaron Villa de Ampudia. 

Guiado por la cruz que sus lugartenientes plantaron en la cima del cerro más alto de la región -como lo tenían convenido desde Quito- llegó el Capitán Sebastián de Belalcázar. En este lugar permaneció corto tiempo recuperándose y planeando una expedición hacia el occidente a cargo de Juan de Ladrilleros, quien trataría de buscar una salida al mar del sur.  Por la cordillera que se levantaba hacia el oriente, encomendada a Francisco García de Tobar, dio la orden de buscar una ruta que condujera por tierra al Mar Caribe y que le permitiera regresar a España para solicitar al Rey el derecho de gobernar las regiones que estaba descubriendo.

Belalcázar siguió el cauce del río Cauca y en abril de 1536 dío alcance en Jamundí, a la expedición de Juan de Ampudia y, unidas las fuerzas, siguieron al norte a lo largo del fértil valle. En el lugar de la hoy ciudad de Anserma, recibió un mensaje de Gaspar de Espinosa: el conquistador don Francisco Pizarro sospechando de las intenciones separatístas de Belalcázar, lo había depuesto del cargo de Gobernador de Quito. Sin vacilar, Belalcázar emprendió el regreso por Cartago, en Jamundí dejó una partida al mando del Teniente Miguel Muñoz con la orden de fundar la ciudad de Cali y llegó a la Villa de Ampudia en diciembre de 1536. El Capitán Juan de Ladrilleros lo recibió con un informe negativo, al tiempo que Francisco García de Tobar le habló de los Coconucos y Paletará (nombres quechuas), de un río grande que corría por la otra vertiente de la cordillera hacia el norte y de una cultura abandonada de ídolos de piedra, perdida en el piedemonte de una tercera cordillera, que llamó San Agustín. 

Intuyendo que esta era la ruta anhelada para cumplir sus planes, Belalcázar ordenó a su lugarteniente Juan de Ampudia, quedarse para trasladar la villa de su nombre al pie del cerro de la cruz, lugar éste recostado en la cordillera y equidistante del valle del río Cauca, de los mares del Sur, del Caribe y del reino del Perú, para fundar una ciudad que se llamara Popayán y para que esta fuera la sede de sus dominios, si su Majestad el Rey se los otorgaba.

Quince días después de su ausencia, el 13 de enero de 1537, don Juan de Ampudia cumplió oficialmente la orden de fundar a Popayán, dejándola consagrada a Nuestra Señora del Reposo, como se lo tenía ordenado, como consta en el libro de Cabildo más antiguo que se ha encontrado y que parece redacto el mismo fundador, donde se lee:

“…desde oy savado que se contaron treze dias del mes de henero del año de nacimiento de nuestro señor jesuxto de mill e quinientos e treinta y siete, en adelante para siempre jamás, paso y traslado a este dicho assiento de Popayán la dicha villa de Ampudia que estava en la dicha Provincia de Popayán fundada, a la cual desde agora le nombre e le pongo que se llame de aquí adelante la ciudad de Popayán…”

Luego en Agosto 15 de 1537, se efectuó la fundación solemne de la nueva villa, en ceremonia de inauguración con primera misa cantada con el presbítero García Sánchez, en un humilde templo levantado como catedral en el lado sur de la futura plaza.  En esta misma ocasión se instalo el primer cabildo.

Tomado de La Guía de la Ciudad Histórica publicada por Colcultura y algunos fragmentos de Popayán, relicario de Colombia, por Jaime Vejarano Varona, 1983

 
louis vuitton bags NFL jerseys football shirts seo