Iglesia de Santo domingo

El primer convento que hubo en la ciudad (1552 fue el de los Dominicos). El templo fue construido de tapia y cubierto de paja. El terremoto dcl 2 de febrero de 1736 lo arruinó, lo mismo que el con-vento. La familia Arboleda se hizo cargo de la construcción, a elevados costos. La reconstrucción la dirigió el maestro santafereño Gregorio Causi, traído por la marquesa de San Miguel de la Vega para la edificación del templo y convento de El Carmen. Al mismo maestro se le confió la reconstrucción de San Agustín derruido también por el terremoto de 1736.

La primera imagen que se trajo fue la de la Virgen de Nuestra Señora del Rosario, que compraron en trescientos ochenta pesos de oro de veinte quilates y la pusieron en la iglesia el 25 de marzo de 1589. Don Francisco Arboleda hizo el arco toral, la capilla del presbi-terio, el camarín para la virgen y las bóvedas debajo del mismo, para el panteón familiar. El hijo Francisco José costeó las gradas del pres-biterio, el altar mayor con seis columnas estriadas, en estilo corintio rematadas en cuatro estatuas que representan las virtudes cardinales y dos Ángeles que llevan coronas y palmas y en el lienzo de Sebastián Mártir.

Todo el altar es de cedro y el tallador fue Camilo Guevara. El trabajo de dorado y los óleos fueron hechos por Pedro Tello, quiteño y sus alumnos José Antonio Rojas Rengifo y José Caicedo.

Fue diseñador y director de la obra Marcelino Arroyo, arquitecto. El primer sagrario era de plata y luego fue negociado y trasladado a San Agustín y reemplazado por el de Cedro, hecho por Camilo Guevara.

El pulpito de Santo Domingo lo dirigió el sabio Francisco José de Caldas y lo doró y pinto José Caicedo.

El primer órgano de este templo se trajo de Sevilla, España, con muchas vicisitudes en 1848.

Las imágenes de más valor son las de Santo Domingo, española. La de la Virgen de la Soledad, también española. Cuarenta ángeles mandados a construir en Quito por Francisco A. Arboleda y de éstos se sacan el Viernes Santo en el paso de las insignias. Los dos varones José y Nicodemus, las de las dos Marías y San Juan Evangelista son también quiteñas. La Piedad con imágenes modernas talladas en Po-payán donadas por los médicos Víctor Gabriel Caicedo y Marco A. Zambrano A. El Santo Sepulcro enchapado en Carey, marfil y plata dorada. La imagen de Santo Tomás de Aquino fue donada en 1793 por el Dr. Lorenzo de Mosquera, de origen quiteño.

El terremoto del 31 de marzo de 1983, causó grave deterioro en la torre, el campanario y en el interior del templo. La reconstrucción de la iglesia la hizo la firma Llano-Caicedo, por cuenta de ellos devolviéndole a la ciudad uno de los templos con más bellos retablos del más puro barroco americano. La portada de la iglesia que da a la plazuela fue labrada en 1741, obra en piedra de cantera hechas por artistas payaneses, dirigidos por un maestro de franca tendencia arcai-zante casi desconocido en la Nueva Granada por su tendencia antina-turalista en el manejo del relieve.

Este portal se deterioro con el terre-moto del 83 y hubo necesidad de reconstruirlo pues la mitad del mismo se desarticulo. Cuando el templo de Santo Domingo y el claustro estuvieron en reconstrucción después del terremoto el centro de la ciudad permaneció desolado. La vida del sector oriental del centro está determinada por la presencia de la actividad universitaria. No es exagerado afirmar que el centro de la ciudad revivió desde el mes de octubre de 1985 en que volvió a funcionar la administración y las facultades de Derecho y Contaduría (hoy Facultad de Ciencias Contables Económicas y Administrativas) en lo que puede considerarse el corazón cultural de Popayán.

 
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